LA ESCUELA DE MILETO, BÚSQUEDA DE UN ARJÉ FÍSICO
En los orígenes de la filosofía, como, ya se ha mencionado en otras entradas, los filósofos se dieron a la tarea de buscar el principio originario de todo lo que conocemos actualmente en el universo. Así es como Grecia rompe con el paradigma de explicar los fenómenos originarios del universo desde relatos míticos religiosos, para comenzar a establecer principios originarios tangibles y plausibles. En este escenario, en Grecia, surgen algunas escuelas —en diversas ciudades del Asia menor y la peninsular Egea— que van dando forma a lo que conocemos como filosofía presocrática.
Es así como se presenta la primera gran escuela del pensamiento filosófico en la ciudad de Mileto, conocida también como la «Escuela Milécica»
Debe indicarse, haciendo una contextualizacion, que Mileto era una ciudad ubicada en la costa occidental de la península anatólica, en el Asia Menor, en los territorios que hoy corresponden a la Turquía asiática, pero que en aquella época era correspondía a la región Lidia, estando aliadas además en la Liga Jónica, con las demás ciudades de la región, buscando acrecentar su poder marítimo. Con esta ventaja, intentaron hacer la guerra a las ciudades de la península Egea, pero las invasiones persas llevaron a que gran parte de las ciudades jónicas fueran invadidas; sin embargo, Mileto, a pesar de su poder económico y su ubicación estratégica en las costas, mantuvo su libertad.
Esta situación fue la que permitió a sus ciudadanos entrar en contacto con las principales tradiciones académicas orientales, particularmente las relacionadas con la astrología, la matemática, la geometría y la construcción. Empero, la ciudadanía es destruida por los persas en el año 500 A. C., pero, seis años después, es reconstruida por Hipódamo de Mileto, desarrolando innovador sistema octogonal y que se convertirá en una influencia posterior.
A pesar de este suceso, en el siglo VI A. C., la prosperidad económica, sumada a su ubicación geográfica, en la cual confluían comerciantes y otros personajes llegados de Oriente, permitieron la aparición de la primera escuela del pensamiento filosófico en occidente. Su fundador, un hombre, considerado el último de los Siete Sabios Griegos. Su nombre, Tales de Mileto.
Tales, además de ser filósofo, era matemático, físico y astrónomo —utilizando dos términos que pueden sonar anacrónicos—, producto del conocimiento que tenía de diversos viajes realizados a Egipto. Por ello, recibe la influencia de los cientistas egipcios, que basaban sus conocimientos en las observaciones a los más astros del cielo y los elementos de la naturaleza. Con estos conocimientos, Tales regresa a su ciudad y funda una escuela de tipo filosófico y cientifico, dedicada a la observación de los astros y objetos naturales que les rodeaban, para establecer, a partir de éstos, un elemento originario del universo, y que diera respuesta a las preguntas por todos los sucesos naturales
Tomando este postulado, Tales plantea el agua como principio originario del mundo. Esto se debe a que, como ya se mencionó, la ciudad de Mileto se encontraba ubicada en la costa, siendo el mar su sustento económico, político y militar, donde se originaba vida animal y vegetal, además de ser el constituyente mayoritario del mundo conocido. Además, Tales observaban también como la lluvia jugaba un papel clave en el proceso de germinación de las semillas, y es el líquido vital para los seres vivos (personas, animales y plantas). Pero Tales no fue el único representante de la Escuela milética. Dos de sus discípulos se encargaron de mantener y continuar su búsqueds por principio originario del universo, Anaximandro y Anaxímenes.
Anaximandro, discípulo de Tales, revisó la teoría de su maestro respecto al agua, estando en desacuerdo con dicho elemento. Por el contrario, planteó como elemento primigenio el ἄπειρον (apeirón), o lo ilimitado. Contrario a lo enseñado por su maestro, Anaximandro afirmó que el arjé del universo no puede ser un elemento fintio como el agua, sino que éste debe ser un elemento trascendente, indefinido e ilimitado, con csracteristicas fisicas pero sin una estructura física precisas. Siendo así, todos los objetos del universo surgen del apeirón, y a él regresan, en un círculo eterno y renovador. Además, por su indeterminación, se permite la creación de los objetos contrarios, que mantienen el equilibrio del universo. Anaximandro también es el primero en establecer la palabra arjé para significar el elemento originario, siendo éste influyente en teorías posteriores, y también es el único filósofo de esta escuela de quien se conoce fragmento escrito de su obra.
Finalmente, aparece Anaxímenes, discipulo de Anaximandro. Su teoría se constituyó en una síntesis del pensamiento esgrimido por sus antecesores respecto al principio originados del universo. Al igual que su maestro, afirmó que el elemento originador debe ser indeterminado e indivisible, pero se distancia de éste y se acerca a Tales en el sentido que debe ser concreto. Para ello, planteó la como principio originador. Para Anaxímenes, los dos procesos que realiza éste (rarefacción y condensación), dan lugar a los diversos objetos. Del primero se origina el fuego, mientras que del segundo se origina el agua y la tierra; a partir de allí, de sus combinaciones, surgen los demás objetos y componente se del universo, dando lugar también al calor y al frío

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